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Es muy común confundir estos términos, pero para un tratamiento efectivo, debemos saber ante qué estamos. La Demencia es un síndrome que afecta la memoria y la conducta, mientras que el Alzheimer es una enfermedad degenerativa específica que destruye las neuronas. Independientemente del diagnóstico, el cannabis medicinal actúa como un bálsamo de calma para el paciente y su familia.
1. La Diferencia Clave
- Demencia Senil: No es una enfermedad única; es el deterioro de las funciones mentales (memoria, lenguaje) que interfiere con la vida diaria. Puede ser causada por problemas vasculares, Parkinson o la edad.
- Alzheimer: Es la causa más frecuente de demencia. Es progresiva y se caracteriza por la acumulación de proteínas en el cerebro que impiden la comunicación entre neuronas.

2. ¿Cómo ayuda el Cannabis en ambos casos?
Ya sea Alzheimer o una demencia vascular, el cannabis trabaja sobre los síntomas más difíciles de manejar en casa:
- Control de la «Agitación Nocturna»: Reduce la ansiedad y el miedo que sienten al caer el sol.
- Neuroprotección: Los fitocannabinoides ayudan a reducir la inflamación cerebral, ralentizando el avance del deterioro.
- Menos Irritabilidad: Ayuda a que el paciente esté más conectado y menos reactivo ante estímulos externos.
3. Seguridad y Protocolo de Inicio
En la etapa geriátrica, la seguridad es nuestra prioridad:
- Dosificación «Start Low, Go Slow»: Empezamos con gotas mínimas (microdosis) y subimos muy lento. Esto evita cualquier mareo o somnolencia excesiva.
- Frecuencia: Normalmente se recomienda una dosis constante (mañana y noche) para mantener el sistema endocannabinoide equilibrado.
- Resultados: La familia suele notar mayor tranquilidad y mejor sueño desde los primeros 3 a 5 días.







